El cambio de la publicidad tradicional a la digital

Imaginen que por un día en todo el mundo se apagara el internet. No podríamos. Dependemos tremendamente de él y de todo lo que nos trae.

Es obvio que el mundo ha cambiado radicalmente desde que ese Ser Omnipresente apareció en el mundo. Y nosotros los millenials apenas estábamos aterrizando aquí entonces realmente no podemos contarlo tanto. Son nuestros papás, tíos y abuelos quienes lo saben mejor que nadie. Se acuerdan muy bien de cómo antes no estábamos todo el tiempo conectados y nos cuentan anécdotas de su juventud sin “esos aparatejos”.

Y así como en las comidas familiares nunca falta la tía que critica el “uso desmedido” de los smartphones desatando una polémica entre generaciones, en las grandes empresas no falta el directivo que no entiende que no entiende. ¿O no es así?

Aunque recientemente se ha creado conciencia de la necesidad urgente de “digitalizarse”, en la mayoría de los casos no es tan claro el cómo.

Y a pesar de que  esa gran y legendaria “digitalización” a a la que todos aspiran implica muchas cosas y debe darse en muchos rubros, la de la publicidad es una muy importante.

Te vamos a explicar por qué.

Uno de los grandes errores es creer que los mismos mensajes y las mismas costumbres que se usaban en formatos digitales se pueden transportar a internet y listo. No funciona así. Se necesita mucho más que aprender a usar Facebook o Instagram para realmente armar una estrategia exitosa. Se necesita entender la esencia y cambiar los conceptos de raíz.

Lo primero que debes saber es que las redes sociales no son medios, son espacios o plataformas en donde tanto medios como audiencias son personajes e interactúan entre sí. Es decir, por primera vez en la historia de la publicidad, podemos tener una conversación bi direccional entre marcas y audiencias.

Las redes sociales se asemejan a un vecindario en el que los habitantes salen a decir lo que opinan y a discutir con los que no están de acuerdo, con la diferencia que la tecnología permite una gran variedad de formatos, una permanencia en el tiempo y sobre todo: la posibilidad de medir.

Facebook, Twitter e Instagram (que tienen grandes diferencias) son espacios en los que las conversaciones se crean y se mueven y se transforman. Es ahí donde tú, como marca, debes lograr introducir tu mensaje y lograr que éste conecte con las personas que estás buscando: tus potenciales consumidores. Debes lograr mover la conversación hacia donde tú deseas para llevar a tu marca a posicionarse como tú quieres en la mente de esas personas.

Para esto necesitas cuatro cosas: hacer una buena segmentación con base en datos reales, crear contenido relevante, medir resultados y ser constante. Si lo haces bien puedes tener más retorno de inversión que un comercial en la tele en horario estelar.

Si no lo haces bien, es lo mismo que si te sales en este momento a la calle a repartir volantes. No sabrás quién sí lo vio, quién lo tiró y quién compró tu producto gracias a tu publicidad. Puede ser que nadie le haga caso.

Otra cosa que es muy importante decir es que aunque es cierto que para entender el mundo de la publicidad digital es necesario “cambiar el chip”, es decir, cambiar por completo la manera de entender la publicidad, no es cierto que cualquier persona, solo por ser joven ya tiene “el chip integrado”, por más que nuestras tías nos lo digan. En realidad como todo, se puede aprender, pero requiere mucho estudio, creatividad, y la disposición de adaptarse al cambio constante.

Si crees que tu marca necesita integrarse al mundo digital y quieres que alguien te ayude a “cambiar el chip”contacta a Creativity Media.


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