Había una vez… un grupo de gente que se reunía alrededor de la fogata a pasar un rato cálido con su familia extendida es decir su tribu o su clan. Sin luces, cámaras ni efectos especiales contaban lo que les había pasado en el día, compartían experiencias que después transmitían a otros, y a otros. Las historias que se contaban se iban pasando de generación en generación. Así empezaron los cuentos, los mitos y las leyendas.

Desde la época de las cavernas, los seres humanos siempre hemos amado contar y que nos cuenten historias. Desde aquellos pueblos nómadas que contaban cuentos y las grandes civilizaciones de la antigüedad que crearon todo un Canon de Mitos hasta el día de hoy siempre hemos amado transportarnos a la cabeza de un personaje con el que nos podamos identificar.

Hemos recorrido un largo camino hasta el día de hoy. En la plena era digital, en donde el internet es el rey de las comunicaciones, lo “tradicional” se ha visto sacudido. Hoy se dice que el cine y la tele están en crisis y que van a desaparecer porque las plataformas de streaming les han quitado público.

¿No será eso el nuevo “Video Killed the Radio Star”? No vamos a negarlo, algo tienen de razón. Cada vez que aparece un nuevo medio, los anteriores se ven obligados a reinventarse. Pero en realidad los medios y plataformas no son lo importante. Lo que importa son los mensajes y las historias que contamos. Brinca de un medio y una forma a otra, pero en esencia es, o debe ser, el mismo.

Tan es así que una misma historia se puede volver y volver a contar. Ejemplo simple: A Star Is Born. Es una película que ya existía, pero la volvieron a hacer, adaptándola a su momento y agregando un personaje icónico: Lady Gaga. Pero le dieron la vuelta porque la pusieron en una versión súper natural. Aquí el papel de Spotify fue sumamente importante, ya que el soundtrack se difundió enormemente y conectó con la audiencia.

Cada vez habrá más y mejores herramientas tecnológicas que nos permitan contar historias. Se dice que la realidad virtual es el futuro del entretenimiento. Eso nos permitirá tener una experiencia cada vez más tangible, que no es lo mismo que real. Porque tan reales son las frases ocurrentes de Mafalda como el llanto de Cooper en Interstellar.

Al final las personas buscamos empatía. Queremos poder ver a un personaje y decir: “Fiuf, no soy el único. Lo entiendo y siento que me entiende”. Por eso las música triste nos encanta cuando estamos tristes. ¿Lo ven? Las canciones también están cargadas de narrativas o storytelling.

Esto mismo pasa en la publicidad. ¿Quién no ha visto un anuncio de minuto y medio y logra encariñarse con el personaje? Hemos reído, llorado y hecho corajes con personajes emblemáticos en comerciales.

Hoy, en la era digital, los contenidos publicitarios están pasando por la misma metamorfosis que la comunicación- y si me lo permiten, que el mundo entero- pero al final se reducen a lo mismo. Un anuncio será exitoso en la medida en la que logre establecer personajes que traigan un mensaje valioso que conecte con una audiencia determinada.

Obviamente esto se vuelve cada día más complejo y en el mundo digital se convierte en un rompecabezas que a simple vista es más difícil hilarlo. Pero una buena narrativa se sostiene sola y conecta. No sabemos por qué nos gusta pero nos gusta. Nos atrapa.

Un ejemplo de narrativas digitales que ayudará a que nuestros lectores millenials entiendan son los memes. ¿Cuántas veces no necesitas haber visto otros ocho memes antes para poder entender el que tienes enfrente? Los memes son un producto cultural y comunicacional complejo y fascinante en el que podemos ver ejemplificada esta red de narrativas interconectadas que se inventan y reinventan .

Solamente los buenos memes se comparten y se difunden, ¿no? Pues los buenos memes son aquellos que logran conectar con cierta audiencia y plantear su narrativa.

Y esa es, señores, la clave para cualquier intento de comunicación publicitaria. Al final del día no se trata de hacer anuncios o “videos”, se trata de hacer narrativas completas. En una  palabra: estrategias. Una publicidad exitosa, que lleve a un verdadero retorno de inversión debe de tener un fondo que conecte tres cosas:

  • Mensaje: algo valioso qué decir.

  • Audiencia segmentada: a quién se lo queremos decir.

  • Lenguaje: una manera original de decirlo.

A eso después se le agrega un proceso de medición para asegurarnos de que lo que estemos haciendo va por buen camino. Porque de todas las toneladas de publicidad que nos llega al día, solamente vamos a recordar aquella con la que empatizamos.

Al final la gente no se acuerda de lo que le dijiste, pero sí se acordará de lo que le hiciste sentir.

Si quieres ayuda para hacer esto con tu marca contáctanos, sabemos contar historias.


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